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PATRIMONIO

ÍNDICE

- El tesoro, Gualda.

Villae Romana Imperial - Gárgoles de Arriba

La Peña de los Santos - Sotoca de Tajo

Puente de Murel y Estela funeraria romanos - Carrascosa de Tajo

Castillo de Don Juan Manuel.

- La Muralla / Puerta Salinera y La Nevera

- Hospital y Ermita del Remedio.

- Convento San Francisco

- Sinagoga - Judería

- Iglesia de El Salvador

- Castillo/ Albácar

- El Salvador/Pórtico de Santiago, Rosetón y Torre

- El Salvador/Rollo o Crucero

Calle del Cristo de la Repolla
Santo Domingo/Convento y Claustro Dominico de San Blas

Santo Domingo/Iglesia

Casa de los Gallos

Plaza Mayor

Convento de Nª Sª de Belen

Los Manantiales, La Balsa y el Molino

Ermita de la Virgen de la Soledad

Oratorio de San Felipe Neri (Cueva del Beato) 

Rollo de los Tobares

Rollo de la Fuente del Piejo

Casonas señoriales

PATRIMONIO ARQUEOLÓGICO

  • El tesoro, Gualda: Nombre del Yacimiento: El Tesoro-Carramantiel.
    Localidad: Gualda.
    Nº de Yacimiento: 07/19/086/029
    Descripción: Necrópolis y poblado visigodo.
    Cartografía S.G.E. 1:50.000; Cifuentes 512, hoja 22-20.

    En Gualda, el descubrimiento de una necrópolis y poblado visigodo datada, con todas las precauciones, en el Siglo VII d.n.e., ha despertado el interés de los expertos ya que, como asentamiento rural, es el más importante de la comarca.
    La margen derecha del Barranco Grande, hasta no hace muchos años cola del pantano de Entrepeñas, acoge, en el paraje conocido como El Tesoro, una necrópolis visigoda junto a un asentamiento rural situado a unos doscientos metros, al Noroeste del lugar.
    En Octubre de 1.992, los arqueólogos inician ya el primer trabajo serio, siguiendo una metodología rigurosa y llevando un control espacial exacto de todo lo que allí se encontraba.
    Los trabajos, por tanto, se iniciaron con un equipo técnicamente experimentado, dirigido por el arqueólogo Miguel Ángel Cuadrado, garantizando los resultados para una posterior investigación y divulgación. Con este método, se abrieron entonces veintiuna zanjas y catas necesarias para la excavación de las tumbas abiertas, un par de meses antes, hasta conectar ese sector con el otro extremo del afloramiento, donde se encontraban las tumbas vacías desde antiguo. Todo ello, con el fin de conocer la amplitud y conservación de la necrópolis.
    En aquella primera campaña, se documentaron treinta y cinco tumbas excavadas en la roca, todas con cubierta, excepto las vaciadas anteriormente, las que se abrieron clandestinamente y otra más, que pareció ser un osario, en el que apenas había restos. Todas las demás llevaban la cumbrera o, hacia la mitad superior de la fosa, algún tipo de elemento que las cubría total o parcialmente.
    Se trata de fosas alargadas, con tendencia a la forma rectangular, algo más anchas en la cabecera y con el fondo bien encuadrado, en algunos casos, o de forma oval en otros. La cubierta más frecuente en todas ellas está compuesta por una capa de piedras, que tapan toda o parte de las fosas. En su mayoría, la cabecera se encuentra dirigida hacia el sector occidental y, casi siempre, al Oeste. En algunos sectores de la Necrópolis, se apreciaron agrupamientos claros, que podrían corresponder a espacios familiares, incluso, había indicios de haber sido reutilizadas dos de ellas, por los restos encontrados.
    Por otra parte, la inexistencia de los clavos, hace suponer que los cadáveres debían depositarse sin el ataúd correspondiente. No obstante, a medida que la excavación avanzaba, fueron apareciendo objetos de hierro y bronce que componían los ajuares, además de fragmentos de cerámica y algún vidrio. Entre los objetos encontrados en las tumbas, había cuchillos de hierro, hebillas de cinturón, anillas y aros de remate cilíndrico, todos ellos trabajados en bronce.
    A unos doscientos metros, al Noroeste de la necrópolis, apareció el poblado junto a varias fuentes que brotan en las paredes del mismo barranco. Los restos de muro de piedra y trabajos de adecuación de la roca natural para cimentarlos, hacen suponer que el asentamiento era de cierta entidad. Su inaccesibilidad por algunos puntos haría relativamente fácil su defensa, permitiendo, también, su situación, el control visual de cualquier paso.
    La valoración y el interés que esta necrópolis y poblado presentó, hizo que otra campaña arqueológica se desarrollase durante los meses de Septiembre y Octubre de 1.993. La importancia del asentamiento de Gualda y de toda la zona, desde Trillo a Sacedón, se debe a que el poblamiento rural en la época visigoda estaba bastante aislado.
    En esta segunda campaña, se completó la excavación del afloramiento en la roca, en la que aparecieron las tumbas, ampliando por el Norte y por el Sur el espacio excavado. En cuanto al poblado, se descubrió parte de las viviendas excavadas durante 1.992, lo que hizo posible comprobar el estado de conservación de las estructuras. Otra tercera campaña se acometió entre Diciembre del 93 y Enero del 94. En ella, se ampliaron las áreas excavadas, recuperando abundantes materiales, a base de cerámica, objetos de hierro, restos de fauna y vidrio.
    Si bien es cierto que se han perdido multitud de asentamientos, por olvido, abandono o como fruto de la transferencia de habitantes de un lugar a otro, la valoración de este yacimiento debe asumirse como un bien artístico, cultural y social, siendo objeto de respeto.
    En un plano más amplio, la situación de este poblado, quizá tenga que ver con la Villa Imperial romana, de Gárgoles de Arriba, no muy distante, y en la vía Segontia-Segóbriga.

    (Extracto y corrección de un artículo publicado en la revista "Alcarria Alta", número 120 - Julio/Agosto 1.994.)

  • Villae Romana Imperial - Gárgoles de Arriba: Nombre del Yacimiento: Villa de Gárgoles.
    Localidad: Gárgoles de Arriba.
    Nº de Yacimiento: 07/19/086/131
    Descripción: Lugar de habitación romano.
    Cartografía S.G.E.: 1:50.000; Cifuentes 512, hoja 22-20.

    La anarquía de poder que predominó durante el Bajo Imperio romano y las largas luchas civiles de los Siglos II y III d.n.e., repercutieron notablemente en el desarrollo de la rutinaria vida en las provincias de Hispania, donde produjeron una profunda crisis económica y social. La clase urbana hispanorromana, culta y aburguesada, vio escaparse de sus manos la dirección de la provincia romana en favor de las clases rurales. La quiebra de las instituciones municipales, claves de su antigua prosperidad, dio lugar a una organización burócrata al servicio exclusivo del despotismo imperial y militar. Sólo la población rural, las “Villae” o grandes fincas de propiedad privada a las que no llegaba la acción directa del Estado, conservarán su autonomía e irán fortaleciéndose a través de la creación de núcleos independientes que, por sus propios medios, agruparán a sus habitantes y desarrollarán sus fuentes de riqueza, protegiéndose si es necesario con sus propias gentes armadas.
    La explotación de estos latifundios solía estar administrada por delegados del terrateniente.
    En los hallazgos realizados en Gárgoles de Arriba, el centro del dominio territorial lo constituía la “Villae” con la residencia del “dominus” (curtis, atrium), las dependencias y las tierras que el dueño se reservaba para ser explotadas directamente, mediante mano de obra esclava. Los campos restantes, se cedían, generalmente de por vida y en pequeñas porciones de tierra, a los agricultores (colonos o arrendatarios) que las cultivaban satisfaciendo un censo anual al Señor - El Valle de Cifuentes tiene en esta parte fértiles vegas, no muy extensas, aunque ricas en vegetación y arbolado. En las proximidades del yacimiento hay viñedos y terrenos de labranza con zonas de vegetación y monte bajo. - A veces, la cesión de las tierras adoptaba una encomendación territorial e implicaba una relación de patrocinio que obligaba al encomendado a la prestación de servicios personales en beneficio del Señor. Por lo que el dominio era una fuente de ingresos directos (rentas) e indirectos (servicios) que satisfacían los campesinos al Señor.
    A través de la finca pasaba una de las vías romanas más importantes, la que comunicaba la ciudad de Segontia (Sigüenza, Guadalajara) con Segóbriga , la “caput celtiberae”, en la provincia de Cuenca.
    El yacimiento se descubrió en el Siglo XIX y se realizaron en él unas reducidas excavaciones. Luego, entre 1.975 y 1.985 se desarrollaron nuevas excavaciones, que pusieron al descubierto una importante construcción edificada, probablemente, en el Siglo I o II d.n.e. La edificación fue remodelada ampliamente a fines del Siglo IV. Fue entonces cuando se construyeron dos cuerpos de edificación con un gran espacio ajardinado de forma rectangular en el centro, con un sistema de albercas. La parte más importante de la edificación en su última época era su lado Noroeste, que tenía habitaciones de uso termal y una serie de estancias de planta cruciforme, todas ellas con suelos pavimentados con bellos mosaicos policromados, algunos de los cuales se conservan y exponen, provisionalmente, en el Museo de Arte Contemporáneo “Santo Domingo” de Cifuentes.
    El edificio tuvo, probablemente en época visigoda, un uso funerario ya que en él se han hallado inscripciones latinas de ese carácter.

  • La Peña de los Santos - Sotoca de Tajo: Nombre del Yacimiento: Peña de los Santos
    Localidad: Sotoca de Tajo.
    Nº de Yacimiento: 07/19/086/293
    Descripción: Necrópolis Visigoda.
    Cartografía S.G.E. 1:50.000; Cifuentes 512, hoja 22-20.

    Desde la prehistoria, el hombre ha buscado en la forma de enterrar a sus muertos una forma de venerar a sus ancestros, de llevarlos a la perfección en su recuerdo y acercarlos a la divinidad o la inmortalidad. A ellos se encomendaba cuando pasaba necesidades y a ellos agradecía los parabienes que la naturaleza le regalaba: Buenas cosechas, lluvias, fertilidad de las mujeres, victorias en el campo de batalla, etcétera.
    La influencia del agua y los astros en la ubicación definitiva de las necrópolis se hizo patente en las primeras civilizaciones antiguas. Los egipcios ubicaban sus cementerios en la margen izquierda del Río Nilo y sus ciudades y palacios a su derecha, ya que es por ahí por donde sale el Sol. El amanecer significa la vida y amanece por el Este. El ocaso simboliza la muerte y sus necrópolis se situaban, por lo tanto, al Oeste del río. Este binomio entre lo celeste y lo terrenal será utilizado por prácticamente todas las culturas y religiones hasta nuestros días para ubicar sus enterramientos.
    Curiosamente, en la Península Ibérica, los visigodos, cristianos arrianos, adoptaron un sistema similar de sepultura en un época muy posterior en el tiempo (Siglos V al VIII d.n.e.) al Imperio faraónico, con un grado de civilización muy superior, ya que eran tribus bárbaras latinizadas procedentes de las regiones orientales de la actual Hungría y Rumanía (la Dacia romana), y nos encontramos en la época pre-musulmana con un sistema casi feudal de administración. A sus muertos más poderosos o influyentes, en lugar de pirámides, les reservaban las altitudes graníticas de una montaña, generalmente, alejada del asentamiento permanente poblacional y, siempre, separados del poblado por un cauce, más o menos importante, de agua. Encontrado el lugar idóneo para el enterramiento, realizaban huecos antropomórficos, de cerca de un metro y veinticinco centímetros de longitud, horadados manualmente en el granito.
    En las afueras de Sotoca de Tajo, a unos dos kilómetros, se encuentra una de estas necrópolis comunales de origen visigótico, en un paraje conocido como la Peña de los Santos. El lugar trasmite solemnidad y cumple con todos los requisitos para convertirse en un camposanto arriano. Desde lo alto de la Peña y rodeándola, se divisa el Barranco de la Fuente de la Nava, un desfiladero muy erosionado por la acción del agua, por el que discurre en la actualidad el suave cauce de un arroyo que, sin embargo, permite adivinar un impetuoso pasado como acuífero.
    Sobre la mole granítica se distinguen perfectamente ocho cavidades antropomórficas, ya excavadas o expoliadas, dispuestas a pares en dirección Oeste-Este, con la cabeza dirigida hacia el ocaso solar, a la manera cristiana. Así distinguimos tres grupos de enterramientos separados entre sí, y en cada enterramiento dos o tres oquedades, a modo de unidad familiar, sobresaliendo unos cincuenta centímetros una por encima de las otras dos, en lo que podía ser una pareja de marido y mujer o de padres e hijo. En las cercanías de los habitáculos hay restos de lo que debieron ser las lápidas que las protegían, pero en ninguna de ellas hay restos de escritura.
    El resto del macizo granítico está absorbido por la vegetación y fracturado por los agentes exógenos que actúan a lo largo de las estaciones, lo que nos impide saber si existen más enterramientos no excavados.
    En la falda del cerrete, hay restos de muros, puertas y tabiques, de origen medieval, en lo que debió ser un refugio de ganado y varias ruedas de granito excavadas en las vetas de la roca, todas inacabadas y todas fracturadas, lo que hace pensar que las abandonaran inconclusas por ineficaces. De la misma forma, hay un curioso grupo de monolitos dispuestos en círculo del que, a ciencia cierta, no se sabe su origen o posible utilidad aunque, por su disposición, bien podrían haber sido puestas por los mismos pastores para ser utilizadas como lugar de reunión y asueto mientras descansaba el rebaño en las dependencias anexas.
    De regreso, nos despedimos de las, omnipresentes en el meridiano, Tetas de Viana para encontrarnos con el curioso “pino de las cuatro patas” y regresar a la frescura del lavadero de Sotoca de Tajo, donde el caminante se puede dar un generoso remojón en un lugar tranquilo, a salvo de indiscretas miradas.

  • Puente de Murel y Estela funeraria romanos - Carrascosa de Tajo: Nombre del Yacimiento: Puente de Murel.
    Localidad: Carrascosa de Tajo.
    Nº de Yacimiento: 07/19/086/032 (La Estela no está catalogada)
    Descripción: Obra o edificio público romano.
    Cartografía S.G.E. 1:50.000; Zaorejas 513, hoja 22-21.

    En el río Tajo, entre los términos de Carrascosa de Tajo y de Morillejo, se hallan los interesantes restos arqueológicos del que fuera importante puente romano de Murel, del que quedan los estribos y tres de los cinco pilares que tuvo. Por documento del 1 de septiembre del año 1186, el rey Alfonso VIII hace donación del paso a los hermanos cistercienses que habitaban el monasterio construido por él en Óvila.
    El lugar de Murel, que se hallaba en la margen izquierda del río Tajo, quedó despoblado en el siglo XV y a partir de ese siglo, el puente pasó a denominarse de Carrascosa. Con este nombre aparece en unas guías de caminos editadas en los años 1546 y 1576; entonces formaba parte de la vía que iba desde Valencia hasta Santiago de Compostela. Quedó fuera de poder ser utilizado alrededor de finales del siglo XVI o principios del XVII. El puente, al menos en parte fue de piedra, como queda patente por la iniciación de la bóveda del estribo de la margen izquierda del río.
    La obra original está realizada durante el Alto Imperio Romano, aunque se adivinan posteriores remiendos y reparaciones. El estribo que pertenece a la linde de Carrascosa de Tajo está casi enterrado por la arena y permanece oculto por la maleza, haciéndolo de difícil localización desde la pista forestal que conduce a él sino se va acompañado por un lugareño. Sin embargo, el de la ribera de Morillejo, llama la atención por la excelente factura y regularidad de los sillares, estando realizado el exterior del mismo en “Opus quadratum” disponiendo de hileras alternadas a “soga y tizón”. Los mechinales para la colocación de las cimbras, o arranques de las arcadas, permanecen visibles aún sobre el anciano puente, de lo que se deduce que los arcos eran de medio punto, al uso romano, y tendrían entre 9 y 10 metros de amplitud cada uno. Tal y como se puede intuir de los restos, el puente debió estar apoyado sobre un total de cinco pilares, aunque no todos los autores estén de acuerdo en ésto.
    En la zona que rodea al puente perviven numerosos topónimos romanos y materiales de esta misma época, entre los que destacan numerosos tramos de calzada romana y construcciones civiles típicas anexas, como La Fuente en Morillejo en lo que, posiblemente, fuese la vía romana que unía Segontia (Sigüenza) con Valeria (Cuenca).
    Esta ruta perduró en el tiempo siendo utilizada por los ganaderos y recolectores de miel que, durante el medievo, acudían al Consulado de Burgos y la Feria de Medina del Campo y que fue bautizada como la Ruta de la Lana y que, aún hoy, siguen utilizando los peregrinos levantinos y manchegos como Camino Jacobeo.
    (Para más información sobre esta Ruta se recomienda visitar en esta web el apartado Naturaleza, subapartado Grandes Rutas)
    En el cauce del río, un cazador de Carrascosa de Tajo halló en los años sesenta una estela funeraria, también de origen romano, datada en la segunda mitad del Siglo I d.n.e. y que, sin embargo, no aparece catalogada en la Carta Arqueológica de Cifuentes de Diciembre de 1998.
    La Estela, realizada en piedra caliza, presenta unas dimensiones de unos 75 centímetros de alto por 50 de ancho y cabecera semicircular. Tallado dentro de un rectángulo aparece la siguiente inscripción:

    “LICINIUS
    ANDRONI-
    CUS - BASSI
    LIB(ERTUS) H(IC) S(ITUS)
    E(ST) S(IT) T(IBI) T(ERRA) L(EVIS).”

    En la traducción propuesta por el profesor Juan Manuel Abascal, recogida por don Francisco García Escribano en su excelente obra “Carrascosa de Tajo” (Ed. Aache. Guadalajara, 1.993) apunta:

    “AQUÍ YACE LICINIUS ANDRONICUS, LIBERTO DE BASSUS; QUE LA TIERRA TE SEA LEVE”.

    La multitud de evidencias de la presencia romana en el Valle de Cifuentes y la ausencia de un lugar de habitación permanente - salvo la Villa de Gárgoles -, nos hacen llegar a la conclusión que nuestras tierras estaban surcadas por un cruce de vías secundarias rodeadas de una importante presencia de asentamientos celtíberos, lo que provocaría múltiples batallas y asedios para llegar al control y pacificación total de la comarca. Es más que evidente el trazado de la vía que unía Segontia (Sigüenza) con Segóbriga (Cuenca), de la que, parece, derivaba un ramal desde Gárgoles de Arriba (Cifuentes) hasta la urbe hispanorromana de Valeria, también sita en la provincia de Cuenca. Los campos de labor de trigo, avena y cebada, así como la abundancia en la producción de productos como el vino, las judías o la miel hacían las delicias de las tropas romanas que por aquí se avituallaban.
    Dicho todo esto, hay autores - como doña Luisa Alcázar García - que mantienen, o más bien, sugieren que por el Puente de Murel cruzaba, entre otras, la vía que unía Caesaragusta (Zaragoza) con Carthago Nova (Cartagena, Murcia). Si bien esta teoría entra dentro de lo razonable, pienso que debemos indagar y buscar más documentación que sustente la misma. En todo caso, si esta posibilidad se pudiese verificar en un corto espacio de tiempo sería fundamental por la importancia estratégica que ganaría la comarca celtíbera, antes de las guerras sertorianas, dentro de la historia de la Península Ibérica.

PATRIMONIO MONUMENTAL

Castillo de Don Juan Manuel; Según los datos aportados por el propio Don Juan Manuel en su "Cronicón", el Castillo de Cifuentes comenzó a ser construido en Abril de 1.324. Desde entonces, y a pesar de los avatares históricos, su imagen continúa siendo el símbolo más contundente de la Villa.
De planta cuadrangular y con 625 m2, presenta cinco torres bien destacadas al exterior: Cuadradas dos de sus esquinas, la Noroeste y la Suroeste, circular en la Norte, y monumental de cinco lados, la que a manera de Torre Albarrana destaca en su ángulo Sureste, constituyendo la Torre del Homenaje. La puerta de ingreso está situada en la cortina occidental, dentro de una torre de planta rectangular, formando ángulo a la manera árabe. Esta puerta se constituye por un arco apuntado formado por dovelas molduradas en su contorno y da paso a una primera estancia rectangular de 4’25 x 2’72 metros con bóveda apuntada y gorroneras de piedra. A modo de segunda planta, se conserva sobre la entrada habitación dividida en dos espacios separados por arco apuntado con acceso a ellos por una escalera embutida en el muro de poniente. Ambos espacios se cubren con bovedillas de ladrillo llamadas de espejo, de tradición mudéjar.
Al patio se accede a través de doble arco apuntado, muy cegados por la acumulación de escombros (se calcula que 2 metros de altura) que cubren todo el patio.
Según el Dr. Layna Serrano, estos escombros ocultan las puertas de acceso a las torres de las esquinas, y a los subterráneos, si bien estos supuestos no se han podido localizar hasta el presente, ya que no se han realizado excavaciones arqueológicas. Estas circunstancias y el estado de ruina que presentan, impiden el estudio de las torres Norte. De la cuadrada, indicar que en ella se encontraba la antigua cocina.
A la Torre del Homenaje se accede por una puerta de arco apuntado existente al nivel actual del patio. A través de un pequeño corredor, se pasa a una estancia cuadrada de 7 metros por lado y cubierta con bóveda de piedra de dos nervios que se cruzan en el centro. Se ilumina por dos estrechos saeteros. En la pared del fondo se encuentra una escalera de caracol en piedra, por la que se puede llegar a la planta superior. Tras atravesar una puerta de arco mixtilíneo, se accede a una estancia cubierta por bóveda de ladrillo baida formada por 44 hiladas por cada cuadrado concéntrico, también de tradición mudéjar.
Esta zona de la Torre se comunica con el adarve (hasta hace unos años a través de un arco apuntado), y continuando por otra escalera de bóveda de ladrillo, con la zona superior de la Torre. Aquí aún pueden verse los restos de uno de los garitones, con algunas marcas de cantero en los sillares superiores: Una "K", Delta, Cruces de brazos iguales, y especies de "S" de trazos curvilíneos.
En la entrada del Castillo figura esculpido en piedra caliza, y ya muy erosionado, el escudo de Don Juan Manuel: Dos leones rampantes y dos brazos alados empuñando espadas

  • La Muralla / Puerta Salinera y La Nevera: Cifuentes fue una villa amurallada hasta mediados del Siglo XX. La muralla fue mandada levantar por Doña Blanca de Guzmán, Señora de Cifuentes, a principios del S. XIV. Construida en mampostería con relleno de tapial, poseía cuatro “carras” o puertas de acceso: Al Noroeste, la Puerta de Atienza. Al Nordeste, la Puerta Salinera. Próxima al manantial de la Balsa, existió la Puerta de la Fuente, y a poniente, la Puerta Briega o de Brihuega.
    Es al Nordeste de la Villa, en el paraje denominado Puerta Salinera, donde se conserva un importante paño de muralla con dos torres; una de planta rectangular, la otra de frentes curvos, ambas con arcos vistos apuntados a la altura de los adarves de la muralla que las atraviesan de parte a parte.
    Otra torre rectangular aparece en el frente Norte de la cerca, junto a la antigua Nevera o Cavilla - hoyo circular donde se depositaban los alimentos, que cubiertos con paja, se conservaban durante los meses de invierno - conservándose un amplio paño de mampostería que bordea el camino hacia el cementerio, y de forma discontinua por el otro extremo, se extiende hacia el antiguo Convento de San Francisco.

  • Hospital y Ermita del Remedio: Institución establecida a finales del Siglo XV o principios del XVI. Posible fundación de los Condes de Cifuentes. Constaba de dependencias hospitalarias e Iglesia aneja para atender a enfermos pobres. Se regía por un Patronato constituido por el Conde de Cifuentes, el cura Párroco de El Salvador y el Padre guardián del Convento de San Francisco. Adscrita a ella existía la Cofradía de Nuestra Señora del Remedio integrada por Hidalgos.
    Iglesia de planta basilical de una nave, con presbiterio situado a nivel superior por un peldaño y ábside semi-hexagonal con contrafuertes curvos al exterior. Posee portada de ingreso en el lado de la Epístola.
    El interior de la nave se cubre con bóveda de crucería y arcos formeros algo apuntados. Un arco triunfal con decoración plateresca sobre medias columnas, divide la nave en dos tramos. En el primer tramo la bóveda de crucería es estrellada con nervios apoyados sobre medias columnas adosadas al muro, que descansan sobre ménsulas decoradas con jarrón de azucenas.
    En el segundo tramo, la bóveda de crucería es sexpartita. En este caso la decoración de las ménsulas, en las que destacan los nervios, está muy desgastada. La clave de esta bóveda se decora con Cruz ancorada.
    Posee púlpito de hierro forjado adosado al muro de la epístola.
    A los pies de la nave se muestra el recerco de sillares de una puerta de arco escarzado, que daba acceso al patio del hospital.
    El pavimento es de terrazo moderno. Su nivel está dos peldaños más elevado que el de la calle en que se ubica.
    Exterior de muros de mampostería y sillares de piedra caliza en fachada principal y contrafuertes. Éstos, de sección curva, refuerzan el ábside y los muros del primer tramo.
    Su portada, abierta en el lado de la Epístola, se resuelve con un arco conopial de estilo gótico flamígero, con seis arquivoltas que se apoyan a cada lado en medias columnillas de capitel liso. La arquivolta externa muestra decoración de cardines, mientras que las internas presentan cordón, cabezas de clavos y rosetas; las enjutas se hallan decoradas con relieve de jarrón de azucenas con corona, todo ello enmarcado por amplio alfiz. Sobre la portada, espadaña de sillares. El cuerpo de Portada queda protegido por amplio tejado sobre estructura de madera.
    A la derecha de la Portada, se abre un vano de arco apuntado sobre medias columnillas, abocinado, y perpendicular al muro. Un arco de piedra da ingreso al espacio exterior que bordea la cabecera.
    En el ábside permanece cegada amplia ventana adintelada con reja de hierro forjado. En el muro del evangelio queda la huella de una puerta, hoy inexistente. Una ventana, sin ningún tipo de ornamentación se abre en este muro.
    El Hospital estuvo construido en mampostería, poseía vanos adintelados enmarcados por molduras de piedra y guardapolvos; puerta de entrada bajo arco de medio punto elevada sobre cinco peldaños. Por ella se accedía al patio soportalado de columnas toscanas formando arcada rebajada y galería cubierta en segunda planta.
    Del Hospital sólo quedan las arcadas de uno de los lados del patio, integradas en la actualidad en un parque-jardín diseñado en 1.983 por el estudio de arquitectura de Don Gonzalo Ximénez.
    Trazado a varios niveles, las arcadas sirven de telón de fondo del Auditorio constituido por gradas chapadas en piedra caliza irregular. Para la pavimentación se utilizó este mismo material.
    El arbolado, en su diseño original, tendía a reproducir el juego de arcos del patio.

  • Convento San Francisco: El convento franciscano de la "Santa Cruz", fue fundado por Don Juan de Silva, tercer conde de Cifuentes, en 1.484, como gratitud por haber sido liberado de los musulmanes de Granada y, posteriormente ampliado por Don Fernando (1.512 - 1.545), cuarto conde de Cifuentes. Poseyó claustro alto y bajo, enfermería, dependencias conventuales, huerta e Iglesia. Tras la desamortización de 1.835 entró en clara decadencia, realizándose posteriormente en él diversas obras de acondicionamiento para adaptarle a la función de escuela pública y teatro-cine, quedando enmascarado, casi por completo, su origen.
    Hoy, es un edificio exento de planta en forma de "U". Una de sus fachadas laterales domina la plazuela a la que da nombre. En ella, en el primer cuerpo muestra puerta adintelada de acceso al Teatro-Salón y pequeña ventana con función de taquilla. Una línea de imposta, señala la separación con el piso superior. En este se abren tres amplios ventanales. Sobre ellos vuelve a recorrer la fachada una línea de imposta.
    En el ángulo con la fachada descrita, se abre la antigua puerta de ingreso a la Iglesia. Es el único elemento de valor artístico del conjunto. Consiste en amplio arco de medio punto flanqueado por pilastras cajeadas con basa, sostenes de cornisa rematada en dos pináculos, uno en cada extremo. En el centro se conserva un pedestal con la fecha de 1.710, posible soporte de una Cruz. Toda la portada está construida en sillares de piedra caliza.
    Dentro del patio, se puede apreciar un cuerpo central y dos alas laterales que se adelantan, construidas para albergar las Escuelas Públicas. El central conserva la estructura del claustro con pórtico de arcadas de medio punto sobre gruesos pilares en la planta baja, y en planta alta, grandes ventanales del corredor.
    Todas las fachadas quedan desvirtuadas por la incorporación de sucesivos huecos, modificando lo que pudieron ser severas fachadas conventuales con pocos y reducidos huecos de luces. Hoy se están restaurando con el objetivo de convertirlo en un gran centro de cultura que haga gala del alto nivel intelectual que profesaron sus antiguos moradores.

  • Sinagoga - Judería: Situada en un barrio de fuertes connotaciones medievales, donde tradicionalmente se ha ubicado la judería, este edificio es conocido popularmente como La Sinagoga.
    Se muestra una casa solariega de arquitectura medieval de carácter popular. Tiene planta rectangular y presenta una magnífica fachada de tres cuerpos de altura separados unos y otros por aleridos de madera tallados a manera de jabalcones. En el primer cuerpo, construido de mampostería se abre la puerta de ingreso de sillares de piedra formando un arco conopial rebajado, una pequeña ventana en el extremo derecho, para dar luz a la bodega, y una segunda puerta abierta recientemente.
    El segundo cuerpo lo forman muros de entramado de barro reforzado con pies derechos de madera con zapata enfoscado en yeso. En él se abren un balcón y dos ventanas. El último cuerpo, de menor desarrollo presenta el mismo sistema constructivo mostrando cuatro pequeñas ventanas.
    Actualmente es un edificio privado, NO estando permitido el acceso al mismo por expreso deseo de la familia propietaria, pidiendo que se respete su intimidad.

  • Iglesia El Salvador: La historiografía ha admitido de forma unánime, que es a finales del Siglo XIII, siendo Señora de Cifuentes Doña Mayor Guillén de Guzmán, cuando se edifica en estilo románico la Iglesia de El Salvador, época en el que el gótico tiene su pleno desarrollo, por lo que también comparte lenguaje con la arquitectura gótica, a la que corresponden algunos elementos estructurales y formales.
    Presenta planta basilical de tres naves, la central más alta que las laterales, presbiterio recto y ábside poligonal con contrafuertes al exterior rematados en pináculos. Posee Torre-Campanario de planta cuadrada situada en el ángulo de la nave de la Epístola con la Portada de Santiago. Dicha portada es románica, abierta a los pies del templo en el muro de poniente. Otra puerta de ingreso se halla situada en el muro Sur y es de líneas clasicistas.
    Las tres naves del templo se cierran con bóvedas de crucería simple. El ábside mayor, único que queda, se cubre con bóveda de cuarto de esfera, cuyos nerviosse abren en abanico desde la clave hasta descansar en medias columnas apoyadas en ménsulas, a un tercio de la altura total. Dos de los nervios descansan sobre cabezas de animales, mientras que en la clave se representa el "Pantocrator", unos y otros en estilo románico.
    Entre una y otra columna se abren siete ventanales alargados decorados con puntas de diamante y muy abocinados que se encuentran totalmente restaurados como consecuencia de las obras ejecutadas a finales de 2.003 y principios de 2.004 para intentar restituirlo a su estado original.
    Dos capillas sustituyen a los ábsides que, originariamente, constituían las cabeceras en las naves laterales. La del lado del Evangelio, llamada de “Los Condes” esde finales del Siglo XV, se halla cubierta con bóveda de crucería estrellada e iluminada por un ventanal abierto en el lateral izquierdo y otro en el frente. Posee dependencia para el servicio de la capilla y acceso de la tribuna con balaustres, que se encuentra adosada al muro izquierdo. Es aquí donde desembocaba el pasadizo que venía desde el Palacio de los Condes. Cierra la Capilla una interesante reja de forja policromada del Siglo XVIII: Se halla decorada con tres escudos pintados sobre metal, representando hacia el exterior escudo nobiliario (Castillo) y hacia la Capilla, imagen de María Inmaculada (el central), San Francisco (izquierda) y San Diego (derecha). Posee leyenda que informa de la fecha de su construcción: AÑO 1600 AÑOS SIENDO MAYORDO/MO EL SEÑOR/ JUAN DE FUENSALIDA”. Por encima del arco de ingreso a la Capilla, se conserva, en piedra, otra representación del escudo nobiliario citado, con la variante de poseer una bordura con nueve cabezas. Al exterior, volvemos a encontrar este Escudo tallado por dos veces en los contrafuertes de la capilla.
    La cabecera del lado de la Epístola la ocupa la Capilla de la Virgen de las Flores, antiguamente bajo la advocación de la Virgen del Rosario; se cubre con bóvedade arista decorada con yeserías geométricas. La iluminación se realiza a través de un vano situado en el muro derecho, y se accede a ella por arco de medio punto del Siglo XVI. Desde esta Capilla se tiene acceso a una pequeña dependencia, que haría las funciones de Sacristía, hoy salón parroquial.
    Separa el Presbiterio de la nave central, un arco triunfal ligeramente apuntado, que descansa sobre pilares cilíndricos, a los que se adosan grupos de columnas. Una gruesa cornisa de yeso muy moldurada, que recorre toda la nave, oculta los capiteles románicos. El desnivel de altura que existe entre el arco triunfal y las bóvedas, se resuelve por un pequeño paramento decorado con rosetón gótico.
    La nave central, más alta y ancha que las laterales, se halla dividida en cinco tramos mediante arcos fajones apuntados, que descansan en los robustos soportes formados por un núcleo cilíndrico con columnas adosadas. Por la ordenación desigual de las columnas, dichos soportes son diferentes.
    El paso a las naves laterales, se realiza a través de arcos formeros apuntados apoyados en haces de columnillas, cuyos capiteles se hallan igualmente enmascarados por cornisa de yeso.
    El coro, de principios del Siglo XVI, se sitúa en alto a los pies del templo, abarcando solo la nave central. Se halla sostenido por un arco escarzano moldurado apoyado en pilares, que se abre a la nave central. A las naves laterales lo hace a través de sendos arcos de medio punto sobre pilares. El sotocoro se cubre con bóveda de crucería.
    El acceso al coro se realiza por una elegante escalinata renacentista que arranca del lado del Evangelio. El magnífico rosetón de estilo gótico, que preside la Portada de Santiago al exterior, ilumina este espacio y toda la Iglesia.
    A lo largo de los siglos se abrieron a las naves laterales, capillas y dependencias de diferentes estilos y períodos artísticos. En el lado del Evangelio encontramos:
    - Antiguo obrador: Se accede desde el rellano de la escalinata del coro. Quedan restos que indican que antes fue también capilla. Hoy es almacén y cuarto de calderas de la calefacción.
    - Capilla Bautismal del Siglo XIII: Posee arco de ingreso de medio punto polilobulado con recercado de puntas de diamante apoyado sobre pilastras. Se cubre con bóveda de crucería. Conserva una sola ménsula en forma de cabeza humana con rasgos negroides. El muro Norte y occidental acogen enterramientos bajo lucillos apuntados; en uno puede verse la figura yacente de un eclesiástico. En el pavimento, una lauda de pizarra con decoración vegetal y escudos con la leyenda “ALFONSO GUTIERREZ QUE DIOS AYA, FIJO DE GUTIERREZ”. Se ilumina mediante ventana de arco de medio punto, decorada con puntas de diamante. Alberga sencilla pila bautismal románica, con zonas reconstruidas con cemento.
    - Capilla de los “Calderones”, fundada en 1.342 por Don Juan Calderón de Quirós. Posee portada de ingreso de estilo clasicista del Siglo XVII, adintelada sobre pilastras cajeadas y decorada con escudo de armas del Obispo Don Diego Ladrón de Guevara. Se cubre por bóveda de crucería estrellada.
    Al igual que la capilla anterior, posee enterramientos bajo lucillos apuntados.
    Hasta la Guerra Civil (1.936-1.939), en esta Capilla se guardaban los restos de Fray Diego de Landa, Obispo de Yucatán (1.524 - 1.579); sólo quedan restos de la lápida conmemorativa.
    - Sacristía: Dependencia para el servicio del Culto de la Parroquia, recientemente restaurada. El mobiliario que posee es moderno. En ella se exponen provisionalmente, las obras pictóricas que han sido restauradas.
    - Capilla del Sagrario, hoy de la Virgen del Carmen. Siglo XVII. Se accede a través de un gran arco de medio punto con reja de forja y se cubre por cúpula sobre pechinas decorada con pinturas de motivos vegetales. Custodia lápida de su fundador con la leyenda: SEBASTIAN MORENO DE RUI-GARCIA, PRIVADO DEL DUQUE DE FERIA, MUERTO EN 18 DE JULIO DE 1.627”. Bajo la Capilla existe una cripta.
    En lado de la Epístola encontramos:
    - Lucillo gótico: Cobija imagen moderna de San Antonio de Padua; por encima se decora el muro con frontón plateresco.
    - Capilla de los Arces o del Cristo de la Misericordia, con portada clasicista. Se accede a través de un arco de medio punto decorado en las enjutas con bustos, y por casetones en el intrados. Dos columnas sostienen frontón, cuyo interior acoge escudo nobiliario circular, en cuyo campo aparece: Tres corazones, una estrella, un árbol y en la parte inferior, un yugo. A los lados del frontón, dos leones sedentes rematan la decoración. En la cornisa del arco puede leerse la inscripción: “HIZOSE ESTA OBRA / ANNO DE MDLIIII”. Se cubre con bóveda de cañón con casetones.
    Al exterior se conserva una lápida conmemorativa con la leyenda: “ESTA CAPILLA ES / DEL SSMMº CRISTO DE LA MISERICORDIA / SE HIZO SIENDO CURA / DE ESTA PARROQUIA / D. JOSEP BENITO / DE FRIAS / AÑO DE 1.763”.
    - Capilla de la Concepción. S. XVII. Fundada por el Presbítero Alfonso Nevado, cuya lápida de enterramiento y fundación se conservan en el muro izquierdo. Se accede bajo sencillo arco de medio punto y se cubre por cúpula vaida decorada con yesería de motivos geométricos.
    Todos los muros interiores de la Iglesia, se hallan enlucidos de yeso, las dovelas de los arcos pintados en ocre y recercados con yeso al igual que las columnas y los pilares. Un zócalo gris recorre los paramentos de las naves. El pavimento es de tarima de pino y losas de caliza.
    El exterior de la Iglesia presenta fábrica de mampostería, excepto la fachada de poniente y torre que se emplea labor de sillares. La piedra utilizada, excepto en las zonas nobles, es toba de la zona, ligera y de poca calidad. Adosados a la fachada, se pueden apreciar un reloj de sol y el escudo de los Condes, así como marcas de los canteros.
    La portada que se abre orientada al mediodía, aparece flanqueada por robustos contrafuertes y bajo un gran arco rebajado. De estilo clasicista, construida en el Siglo XVII (sobre 1.615), presenta arco de medio punto moldurado sobre pilastras cojeadas. A los lados, columnas acanaladas de orden toscano sobre pedestales, soportan un frontón clásico en cuyo centro se cobija una hornacina. Se remata en sus extremos y vértice, por pináculos con bolas.
    Destaca en la cabecera, por su esbeltez, el ábside poligonal organizado mediante paños estrechos, alargados vanos apuntados y contrafuertes de estructura prismática rematados en pináculos (de los que sólo quedan tres). Los vanos permanecen tapiados y ocultos en parte por las construcciones de las capillas laterales.
    En cuanto a los bienes muebles que se conservan, son muy escasos como consecuencia de los avatares históricos en los que se vio envuelta la villa, llevando consigo procesos de destrucción y despojo. Aún así se conservan:
    - La Pila Bautismal románica: En piedra con decoración de gallones. Restaurada con cemento.
    - Púlpito gótico: Tallado en alabastro y fechado en la segunda mitad del Siglo XV. Su base la forma figura bifronte en la que se apoya pedestal piramidal invertido decorado con escudo de armas. Antepecho formado por cinco paneles decorados con tetrafolios y arquillos conopiales que cobijan, el central, la escena de Pentecostés y los laterales figuras de frailes dominicos acompañados de escudos nobiliarios. Se halla situado en el lado de la Epístola. Restaurado.
    - Púlpito barroco: Del Siglo XVII. Decorado con motivos geométricos. Muy repintado. Situado en el lado del Evangelio.
    Cinco grupos escultóricos de madera de nogal policromados. Finales del Siglo XV. Hispano-flamencos de fuerte ascendencia borgoñona. Anónimos. Representan: “La Anunciación”, “Los Desposorios”, “El Nacimiento”, “La Adoración de los Magos” y “La Presentación del Niño en el Templo”. Hasta la Guerra Civil formaban parte del Retablo dedicado a la Virgen del Rosario, en la capilla bajo su advocación situada en la cabecera de la Iglesia, en el lateral de la Epístola. En la actualidad, se encuentran instalados de forma provisional en la capilla de la Virgen del Carmen.
    - Pequeño Crucifijo en madera policromada. Siglos XVII - XVIII.
    El resto de la imaginería son modernas de escayola.
    En 1.986, se realizó inventario de las obras pictóricas. Se conservan las siguientes obras:
    - “Tríptico del Calvario”. Segundo tercio del Siglo XVI. Óleo sobre tabla. Anónimo. Restaurado.
    - “Bautismo de Cristo”. Primera mitad del Siglo XVI. Óleo sobre tabla. Anónimo. Restaurado.
    - “San Jerónimo Penitente”. Finales Siglo XVI - principios del XVII. Óleo sobre lienzo. Anónimo. Restaurado.
    - “Imposición de la Casulla a San Ildefonso”. Último tercio del Siglo XVI - principios del XVII. Anónimo. Óleo sobre lienzo. Restaurado.
    - “San Antonio de Padua con el Niño”. S. XVIII. Óleo sobre lienzo. Anónimo. Dañado.
    - “Ecce Homo” Siglo XVII. Óleo sobre lienzo. Anónimo. Muy deteriorado.
    - “Cristo coronado de espinas””. S. XVII. Óleo sobre lienzo. Muy deteriorado.
    - “Bautismo de Cristo” S. XVII. Óleo sobre lienzo. Anónimo. Muy deteriorado.
    - “Inmaculada Concepción”. S. XVIII. Óleo sobre lienzo. Anónimo. De 134’5 x 92’8 cms.
    - “Inmaculada Concepción”. S. XVIII. Óleo sobre lienzo. Anónimo. De 82 x 64’5 cms.
    - “Divina Pastora”. S. XVII. Óleo sobre lienzo. Anónimo. Dañado.
    - “San Buenaventura”. S. XVII. Óleo sobre lienzo. Anónimo.
    - “Santo Tomás de Aquino”. S. XVII. Óleo sobre lienzo. Anónimo.

  • Castillo/ Albácar: De la cerca que rodeaba el monte donde se asienta el Castillo y que partía directamente de él, tan sólo quedan desgastados restos entre el pinar. Estos consisten en Torres cuadradas macizas de tapial y paños de muralla de labor arabesca. La fragua del tapial es frágil, pese a que participa de la “tabiyya” musulmana: Un metro de altitud por cada tapia, mechinales y dos metros de grosor. Es muy probable que, tanto por la manera y el material de construcción, como por la costumbre defensiva andalusí, la existencia del albácar sea anterior a la construcción del Castillo de Don Juan Manuel y que, por tanto, fueran los musulmanes los que levantaron estos muros anexos a su pequeña alcazaba que, al tener funciones de vigilancia fronteriza, necesitara de un espacio adicional para albergar a las tropas no establecidas permanentemente en el lugar. Esta circunstancia no documentada, pero más que probable, no es óbice para afirmar que, posteriormente, fueran acondicionadas y reforzadas por y para los soldados de Don Juan Manuel.

  • El Salvador/Pórtico de Santiago, Rosetón y Torre: La portada románica de Santiago, del siglo XIII, constituye uno de los mejores conjuntos de arte románico provincial. Responde a los esquemas, volúmenes y soluciones técnicas del románico pleno. Su rico programa iconográfico de contenido simbólico, moralizante, ha sido analizado en profundidad por Herrera Casado, pronunciándose por la presencia de la influencia francesa de las regiones de Poitou y la Saintouge, en esta portada cifontina.
    Se abre en el muro occidental del templo, en un cuerpo saliente. La forma un arco de medio punto abocinado con numerosas arquivoltas en degradación que descansan a cada lado en columnas de fuste liso y capiteles historiados. Los relieves que cubren dichos capiteles, en general muy erosionados, están decorados con un tema distinto:
    - Las virtudes y los vicios, están representados en la arquivolta externa ; las virtudes simbolizadas por personas buenas que pisan monstruos demoníacos. Los vicios son seres monstruosos que devoran a otra figura más pequeña.
    - La arquivolta interior representa a los doce apóstoles y a los ángeles.
    - Los capiteles de las columnas muestran escenas de la vida de Jesucristo.
    La Portada se protege con un tejaroz sobre canecillos de piedra adornados con modillones de roleos, motivo decorativo de tradición mudéjar, usado también bajo la cubierta de la nave central.
    Señalar, que en gran parte de los sillares de esta Portada, se aprecian marcas de canteros.
    Por encima de la Portada se abre un gran rosetón gótico de hermosa tracería: Partiendo de un círculo central, con labor de puntas de diamante, se forma un segundo círculo compuesto por doce columnillas radiales sobre las que se apoyan otros tantos arcos de forma trebolada. El siguiente, lo forman seis tetralóbulos alternados, después de una serie de baquetones enmarcados por puntas de diamante. Los cortos fustes de las columnas apoyan sobre basas y se decoran con capiteles de ornamentación diversa.
    La Torre del Templo se halla en el ángulo derecho de la Portada de Santiago. De planta rectangular, se organiza en dos cuerpos. El inferior, se edificó en el Siglo XIII, a la vez que la fachada occidental y, el superior, ya en el Siglo XV, estando documentada la participación en la obra del Maestro vizcaino Llorente.
    Se accede a través de una escalera cuyo primer tramo es de caracol construida en yeso, a la que da luz la saetera más baja que se abre en el muro de poniente y termina en una bóveda semiesférica. El siguiente tramo, hasta subir al cuerpo de campanas, discurre fuera de la Torre, por una construcción que la rodea. Este segundo cuerpo debe alojar en su interior una habitación (coincide con él la segunda saetera que se ve tapada por piedras) pero no se aprecia ninguna entrada.
    El cuerpo de campanas presenta cinco huecos de medio punto, dos en las caras de poniente y levante, y una en la de mediodía. Se abren hasta la línea de imposta formando balconcillos con rejería moderna. Este cuerpo se remata por matacán, que muy posiblemente a su vez, lo haría en almenas. En la actualidad conserva en los cuatro ángulos, merlones rematados en bolas.

  • El Salvador/Rollo o Crucero: Situado en un espacio ajardinado, delimitado por la Iglesia de El Salvador y el pretil de la barbacana, sobre un espléndido mirador desde el que se domina la Plaza Mayor, el Castillo y la serranía del Ducado.
    Denominado por los vecinos “Rollo”, está realizado en piedra caliza labrada. Consta de tres gradas y basamento clásico sobre el que se asienta columna de fuste acanalado. El capitel lo forma un cuerpo poligonal de tres niveles crecientes, que sirve de base al remate, consistente en una sencilla cruz de piedra..

  • Calle del Cristo de la Repolla: Cuenta la leyenda que cierto día un mendigo andaba pidiendo y llamó a la puerta de una casa habitada por una familia muy humilde del pueblo, atendiendo la llamada una anciana que lo recibió y dijo no tener mucho que ofrecerle, aunque sí una polla de las que acostumbraba a criar en su corral. Debió quedar muy agradecido el mendigo, que a la mañana siguiente la buena mujer encontró a la puerta de la casa dos pollas, además de un cristo tallado de madera sobre un crucifijo; el cristo de la repolla.
    Recuerdan los mayores, además, que durante la contienda civil se produjo un bombardeo aéreo que afectó a varias casas en la barriada de “el cerrete” y se produjeron derrumbes quedando en pie una pared de estas viviendas donde existía una hornacina empotrada hacia el exterior que guardaba el cristo de la repolla.
    La milagrosa historieta se trasmite desde antiguo entre los vecinos del pueblo de Cifuentes justificando el nombre del “Cristo de la Repolla” para una vía pública que, efectivamente, aparece en el callejero municipal, a lo que se añade el hecho de que también existe el referido crucifijo con la talla de este Cristo de tan singular advocación y que, como hemos referido, aún se recuerda alojado en su hornacina de “el cerrete”.
    Al margen de mantener la consideración sobre las tradicionales leyendas de milagros que cuajan entorno a la mayoría de personajes religiosos, parece tomar mayor fuerza de objetividad aquella otra versión que, justifica tan singular nombre, como un vocablo medieval transformado en la actualidad y ligado al gremio de los horneros: “la poya”.
    “El horno de pan cocer” era un servicio común utilizado por los vecinos y regentado por el hornero que cobraba a los vecinos por cocer el pan, lo que se llamaba “la poya”, que consistía en un tanto por ciento del peso de la masa que cada vecino llevaba a cocer. Con el producto de “la poya”, el hornero cocía dicha masa haciendo pan para venderlo a los vecinos que no amasaban, y así obtener un jornal.
    “La repoya o repolla”, quizás tenga explicación en el hecho de que, al igual que el hornero que cobraba por la cocción del pan, el molinero debía apartar, también, un porcentaje de la molienda. En consecuencia, el vecino contribuía doblemente para la obtención de su pan. Por lo tanto, el término “repolla”, seguramente, sea una simple falta de ortografía que la tradición ha mantenido hasta nuestros días.
    No está constatada la relación existente entre esta talla del Cristo y los horneros y molineros del medievo, por lo que la denominación de la vía pública pudiera deberse a la conjunción circunstancial de dos hechos diferenciados, incluso en tiempos diferentes, cuyo resultado actual es el “Cristo de la Repolla”.

  • Santo Domingo/Convento y Claustro Dominico de San Blas: En el Siglo XIV, Don Juan Manuel mandó construir un convento dedicado a San Blas en Gárgoles de Arriba, que fue habitado por monjas de la Orden de Santo Domingo. Dada la pobreza de los materiales de construcción, rápidamente, se deterioró provocando el traslado en 1.611, de las monjas a la Villa ducal de Lerma. La nueva institución fue edificada durante la primera mitad del Siglo XVII para alojar en ella a frailes dominicos continuando de este modo la presencia de esta Orden en la Villa.
    En el año 1.625 ocupaban ya el convento, según lo avala la inscripción que sobre la entrada al mismo se conserva, continuando las obras de la Iglesia, probablemente hasta mediados del Siglo.
    Fueron mecenas importantes de la nueva obra, el obispo D. Antonio Venegas Figueroa, y su sucesor Fray Pedro de Tapia, lo que explica la gran unidad constructiva de la fábrica y su monumentalidad.
    La Desamortización de 1.835, terminó con la vida conventual, destinándose las edificaciones del Convento a Juzgado y Cárcel del Partido Judicial, quedando la Iglesia abandonada a su ruina.
    En 1.979 se inician los trabajos de restauración, que se realizan en varias fases. En la actualidad acoge las dependencias de Biblioteca Municipal, Sala de Conferencias, Sala de Exposiciones y como Centro Cultural de Cifuentes.
    El Convento, gran fábrica de mampostería, tiene una sencilla puerta de ingreso adintelada y sobre ella el Escudo de la Orden de los Dominicos con la leyenda: “PRAEDICATORUM PAREN/TI AC PRIMO INQUISITO/RI D. DOMINICO GUZMANO SACRUM. ANNO 1.625”.
    El interior, parcialmente conservado, se haya transformado por las sucesivas reutilizaciones en el transcurso de su historia.
    Las dependencias se distribuían entorno al claustro, elemento neurálgico del edificio conventual. Es de planta cuadrada y doble piso. Mientras el primer piso es de buena sillería, el segundo es de ladrillo cerrado con ventanas adinteladas; todo ello de extrema sencillez de líneas.
    Sólo se conservan dos pandas completas, que se cubren a base de bovedillas de yeso entre vigas de madera.

  • Santo Domingo/Iglesia: Presenta la Iglesia planta de cruz latina, de una sola nave de 25 metros de longitud x 9 metros de ancho, crucero acusado en planta y alzado (19 metros de longitud x 9 m. de ancho) y cabecera recta. Posee coro alto a los pies de la nave y sacristía adosada al brazo meridional de planta poligonal.
    Como sistema de cobertura se adopta la cubierta de medio cañón con lunetos tanto para la nave longitudinal, como para las de los brazos del crucero. Éste se cubre con cúpula de media naranja sobre pechinas, rematada en linterna octogonal.
    La bóveda de la nave queda dividida en cuatro tramos por arcos de medio punto apeados sobre falsas pilastras. Los situados en el tercer y cuarto tramo, son de piedra, únicos restos de la primitiva cubierta. El espacio así creado es de gran diafaneidad.
    Los muros se hallan enfoscados con mortero de cemento y pintura blanca. Se decoran con una doble moldura, a manera de friso, que recorre todo el paramento en la parte alta.
    Tanto en el ábside, crucero, como primer tramo de la nave, se observan nichos que acogerían altares para el culto. También se conservan dos vanos que comunican los brazos del crucero con la nave a los que se accede a través de cuatro peldaños y que daría paso a ambos púlpitos, hoy inexistentes.
    El espacio dedicado al presbiterio queda separado de la nave por una verja baja de hierro, y situado tres peldaños más elevado.
    El coro se sitúa en alto, a los pies del templo, sostenido por un arco escarzano. El sotocoro se cubre con bóveda rebajada y se separa de la nave por reja moderna de hierro. El acceso al coro se realiza por una sencilla escalera de dos tramos, situada en el lado izquierdo. El ventanal que preside la fachada al exterior, iluminaesta zona.
    Además de este vano, contribuyen a iluminar el templo, los siguientes:
    - En la cabecera, tres ventanas de arco semicircular en los brazos del crucero, y la linterna de la cúpula.
    - En la nave, por ocho ventanas también semicirculares, abiertas en el centro de los espacios creados por los lunetos, y dos adinteladas abiertas en la parte inferior del muro de la epístola.
    El pavimento es de baldosas de barro cocido.
    La Iglesia queda unida a las dependencias conventuales en su orientación Noroeste, quedando la cabecera de la Iglesia adosada al caserío de la calle de las campanas.
    Al templo se accede a través de puertas situadas en las fachadas de mediodía y poniente. Ambas están delimitadas por grandes contrafuertes prismáticos coronados con pináculos.
    La fachada principal, abierta a los pies del edificio, muestra alargada proporción acentuando el protagonismo de esta parte del templo. Está estructurada en tres cuerpos. En el primero, precedido por cuatro peldaños, se abre la puerta de ingreso, de arco carnapel moldurado sobre pilastras. Sobre la misma, se sitúa la cornisa y el entablamento decorado con ovas y listeles, a modo de triglifos, apoyados sobre pilastras canjeadas, rematadas en pináculos.
    En el segundo cuerpo, se dispone un ventanal rectangular flanqueado por pilastras de capiteles coríntios sostenes de arquitrave y friso rematado en frontón curvocon roleos. A ambos lados hornacinas aveneradas, con pedestales para alojar imágenes. Poseen decoración vegetal en las enjutas. Sobre los mismos, en línea con el frontón se colocan sendos escudos de la orden de los dominicos.
    El tercer cuerpo, lo integra la monumental espadaña dividida a su vez en dos cuerpos unidos por aletones, con dos vanos en el primero y un vano en el segundo, destinados para campanas. Se adorna con pilastras cajeadas y pináculos.
    La portada, situada en la fachada meridional, es también interesante ejemplo de arquitectura manierista. La puerta de ingreso la constituye arco de medio punto moldurado sobre pilastras canjeadas. A los lados, pilastras de mayor desarrollo sostienen friso y entablamento con pináculos en sus extremos. Encima, un templete con el escudo del obispo seguntino, Fray Pedro de Tapia. Todo ello se cobija bajo gran arco de medio punto protegido por tejaroz sobre cornisa. Remata la Portadaunas sencillas pilastras que flanquean uno de los vanos de la nave.
    En el brazo Sur del crucero sobresale al exterior el cuerpo poligonal de la Sacristía. Se cubre con bóveda de cañón con lunetos y se ilumina mediante vano adintelado enmarcado por pilastras. Sobre él aparece pétreo medallón circular con la representación de la Virgen del Rosario en relieve.
    Sobre el crucero, se levanta el cimborrio, que data de la restauración de 1.979. Es octogonal construido en mampostería, y rematado en una linterna horadada por ocho vanos semicirculares.

  • Casa de los Gallos: Es el mejor modelo conservado en la Villa de vivienda propio de los hidalgos o pequeña nobleza rural. Conocida como la “Casa de los Gallos”, fue llamada así por los dos gallos que poseía su balcón principal, hasta mediados del siglo XX. Es un edificio de planta rectangular organizado en tres cuerpos y cubierto a tres aguas sobre estructura de madera. Posee patio posterior y bodega.
    La fachada principal concentra los elementos de interés: En la puerta baja, construida en sillares de piedra caliza, se abren tres puertas de acceso adinteladas. Lasituada a la derecha, presenta tallada en el dintel la leyenda “LA PVRA CONCEPCION DE LA VIRGEN 1655”.
    En la primera planta, entre los muros enlucidos con yeso, se disponen seis columnas de origen toscano construidas en piedra caliza, a modo de pies derechos. Enella se abren una ventana y tres balcones. El central de hierro forjado sobre peana de piedra con molduras, al igual que el situado a la izquierda y bajo la ventana, lo que nos indica que en su lugar hubo balcón y que el de la derecha es una abertura posterior, habiendo quedado roto el equilibrio entre vano - muro.
    La segunda planta presenta el mismo sistema constructivo, aunque hay que indicar que las columnas son de yeso. De igual manera es el espléndido escudo situado en el centro del cuerpo sobre el balcón principal. Aparece timbrado y adornado con yelmo y plumas, sostenido por dos leones rampantes coronados y un escudo español dividido en cuatro cuarteles del que se desconoce la filiación de su titular.

  • Plaza Mayor: El origen de la Plaza Mayor arranca, probablemente, en la Edad Media, como ámbito del comercio, ya muy desarrollado en los Siglos XII y XIII, y su configuración es el resultado del paso del tiempo, de la historia anónima de la Villa.
    Es el espacio público con más destacado significado institucional: En el se encuentra la Casa Consistorial, y en él se edificó la Casa-Palacio de los Condes de Cifuentes (1.549), ya desaparecida como consecuencia de la intervención de las tropas de Felipe V de Anjou. A esto se le suma el carácter celebrativo. Hoy sigue siendo lugar privilegiado para fiestas, ferias, actos culturales y procesiones religiosas.
    Su traza es triangular, con edificaciones homogéneas de dos plantas con soportales porticados en sus lados, cediendo al Ayuntamiento el lugar preminente. Las casas conservan el carácter popular de las construcciones alcarreñas, con comercios en la planta baja y patio o corral en la parte trasera. La fábrica de los muros exteriores se hallan revocados en ocre. Los pilares sobre los que se asientan los soportales son de piedra caliza y estilo clasicista.
    El Ayuntamiento presenta una arquitectura de aspecto ochocentista armonizada con el entorno. En 1.883 se realizó un proyecto para un nuevo edificio, que no serealizó.
    La casa Nº 1, convertida en la actualidad en un Hostal, conserva un interesante patio al que se accede a través de un zaguán. Se halla rodeado de una galería sobre columnas clasicistas. Toda la vivienda ha sido reformada.
    Como consecuencia de la utilización de la Plaza como coso taurino, hasta 1.999, las fachadas de las casas han aumentado el número de huecos, teniendo lugar un desarrollo creciente del balcón.
    La morfología de la Plaza se completa con tres accesos: Desde el Cantón, desde la Calle Belén y desde las amplias escalinatas que conducen a la Plaza de la Provincia, espacio en el que se eleva la Iglesia de El Salvador, visible desde la Plaza Mayor, quedando de este modo doblemente vinculadas.
    El pavimento y espacio central fue modificado en 1.990, ocupándolo una farola y quedando delimitado por bancos y maceteros.​

 
 
  • Convento de Nª Sª de Belen: Institución fundada en 1.527 por el cuarto Conde de Cifuentes, Don Fernando de Silva, para acoger a una comunidad de Franciscanas y Colegio de doncellas, enel solar donde estaba emplazada una antigua ermita bajo la advocación de Nuestra Señora de la Fuente.
    Durante la Guerra Civil quedó destruida en sus dos terceras partes, incluida su portada gótica, siendo las edificaciones actuales fruto de la reconstrucción emprendida en los años 40.
    Consta de dependencias conventuales e Iglesia. Las primeras constituyen dos núcleos de construcción rectangulares unidos perpendicularmente a la Iglesia, albergando entre ellos la huerta-jardín.
    En la fachada principal de la Iglesia, orientada al Norte, se abre la portada de ingreso, de estilo renacentista, construida en sillares de piedra caliza. La constituye un arco de medio punto dovelado y moldurado apoyado sobre pilastras, flanqueado por columnas adosadas sobre basamentos cajeados. Un segundo cuerpo formado por pilastras y limitado por sendas líneas de imposta, acoge el escudo del treceavo Conde de Cifuentes y Marqués de Aconchel, Don Fernando Silva Meneses. A ambos lados, dos sillares muestran tallada la cabeza de querubines. Encima se eleva un tercer cuerpo enmarcado por balaustres cuyo centro muestra hornacina. Corona la fachada una espadaña.
    Esta portada procede del antiguo Hospital del Socorro, destruido también en la citada Guerra Civil. La organización que muestra, es producto del nuevo asentamiento, habiendo quedado sus proporciones originales, al adaptar un espacio para empotrar el escudo nobiliario conservado en el Convento.
    El resto de la fachada está ejecutada en mampostería recubierta de cemento. Se organiza en dos cuerpos marcados por una moldura de cemento que recorre toda la fachada. En el segundo se abre seis ventanas semicirculares recercadas por moldura de cemento. Del mismo material es la cornisa que remata la fachada. El tejado se organiza a dos aguas.
    El interior es de una sola nave, con cubierta abovedada dividida en seis tramos por los arcos fajones. La bóveda arranca de una línea de impostas remarcada porsobresaliente moldura, todo de nueva fábrica. A los pies del presbiterio, se conserva la lápida sepulcral del treceavo Conde de Cifuentes, en la que se lee bajo el simbólico león heráldico: “AQUI DESCANSA EL CUERPO DE D. FERNANDO DE SILVA Y MENESES; CONDE DE CIFUENTES GRAN PECADOR. RUEGEN A DIOS POR SU ALMA. MURIO DIA VEINTE Y CUATRO DE DICIEMBRE AÑO DE 1.749”.
    El edificio del Convento en sí, no tiene interés artístico, aunque sí supone un importante testimonio histórico de Cifuentes.
    Las fachadas las constituyen sencillos muros de mampostería con revoco de cemento, en las que se abren vanos adintelados sin ningún tipo de adorno. Es la puerta de ingreso al Convento, la única nota de interés. La forma arco de medio punto de amplias dovelas. Sobre ella unas piezas cerámicas muestran el nombre de la institución.
    El hecho de permanecer habitado por monjas de clausura, imposibilita visitar su interior.

  • Los Manantiales, La Balsa y el Molino: Los Manantiales, llamado así por ser el nacimiento del Río Cifuentes, y porque a lo largo de éste se pueden observar tres lugares donde brota el agua, además de otros donde no se aprecia con claridad.
    A finales del siglo XIII Doña Beatriz, Señora de Cifuentes, cede el molino que hay al pie de la Balsa al municipio a cambio de su limpieza y saneamiento. Dicho molino es el primer edificio del que se tiene noticia; cuenta con un bello escudo sobre su puerta que representa un castillo ampuloso sobre rocas y un par de ruedas de molino.

  • Ermita de la Virgen de la Soledad: Ejemplo de arquitectura religiosa popular del Siglo XVII. Es un edificio de planta cuadrada con muros de mampostería, excepto en su fachada Norte que es de sillares de piedra caliza. Este mismo material vuelve a emplearse en los ángulos y en el zócalo que a modo de basamento recorre su perímetro. Posee Sacristía adosada al muro Este, de planta rectangular con ventana al exterior.
    La portada, situada en la fachada Norte, presenta doble puerta de acceso, formada por dos arcos de medio punto con dovelas molduradas, apoyados en pilares con capitel. Encima, hornacina con ángulo de medio punto decorado con casetones y fondo de venera pintada en azul. La cubre guardapolvo a base de moldura, la más inferior ajedrezada. Cobija una figura de Cristo románico, mutilada en sus extremidades, procedente de la Iglesia de El Salvador.
    Situada en el extremo derecho de la cubierta, sobre fachada principal, se halla espadaña en forma de arco, realizada en 1.990 por el escultor local Julián Velasco,para alojar la campana.
    Su interior es de una sola nave, cubierta con cúpula escamonada octogonal sobre pechinas aveneradas que se apoyan en gruesas pilastras. Estas presentan fábrica de sillares hasta la mitad de su altura, y la otra mitad muestra enlucido de yeso.
    La cúpula se halla decorada con yeserías formando motivos geométricos; completa su decoración un friso con cabezas de angelitos y símbolos de la pasión. El desprendimiento de la capa de pintura blanca actual, deja ver la entonación azul y ocre que en otro tiempo tuvo.
    El muro de poniente muestra altar-hornacina cuyo cuerpo sobresale al exterior. Se halla enmarcada por molduras clasicistas en yeso. Igual decoración se observa en el muro opuesto, esta vez para enmarcar la entrada a la Sacristía.
    La iluminación se realiza a través de ventana abierta en ambos muros laterales.
    El pavimento es de terrazo, de obra reciente, al igual que el zócalo en gres que recorre la nave.

  • Oratorio de San Felipe Neri (Cueva del Beato): Convento e iglesia edificados en el Siglo XVII por los Congregantes de San Felipe Neri en el lugar donde la tradición sitúa el martirio de San Blas de Oreto en el Siglo I d.n.e. Documentada su veneración durante la Edad Media, existía un Santuario bajo su advocación y la de la Virgen del Loreto desaparecido en un incendioen 1.678.
    Vuelta a reedificar en el mismo año, el aspecto que hoy ofrece es el resultado de la rehabilitación llevada a cabo después de la Guerra Civil (1.936-39)
    El conjunto de edificios se hallan adaptados a la pendiente del terreno.
    El Convento, asentado sobre la roca viva, presenta planta rectangular con fachada principal al poniente edificada en mampostería con sillares de refuerzo en las esquinas y recercos de vanos. Posee puerta de ingreso adintelada; sobre ella escudo pétreo de la Orden de San Francisco, procedente del Convento cifontino. Aambos lados se abren sendas ventanas sencillas enrejadas, mostrándose otras dos más antiguas tapiadas. El cuerpo superior muestra una serie de seis vanos dedesigual factura.
    La fachada posterior, orientada a la antigua huerta, está formada por tres cuerpos de altura y carece de todo interés. Presenta muro enlucido de yeso, una serie de vanos y balconada sobre cuerpo saledizo. Bajo esta construcción, se conserva cueva tallada en roca, mostrando cinco arcos apuntalados.
    Las fachadas laterales ejecutadas en mampostería, carecen de interés. La Norte posee un cuerpo saledizo a modo de contrafuerte o Torre, en el que se abren dos pequeñas ventanas en la parte inferior y una semicircular en la superior para alojar la campana. Se remata con una cruz. Otra cruz tallada en piedra, obra del escultor local Julián Velasco, ha sido colocada recientemente en la fachada.
    Adosada al Convento por la fachada Norte, se encuentra la Iglesia de una sola nave con cabecera semi-hexagonal construida en mampostería, presenta fachada enlucida de cemento llagueado y puerta de ingreso bajo arco de medio punto adovelado. En la clave aparece la fecha “1.671”.
    A su interior se accede bajando seis gradas. Su única nave está dividida en dos tramos por sendos arcos fajones, cubiertos por bóveda de cañón con lunetos. Elpresbiterio se cubre con cúpula ovalada sobre dos pechinas rematada en linterna. Este espacio se encuentra separado con una verja baja de hierro. En el lado de la Epístola se abre la puerta de entrada a la sacristía, que comunica con las dependencias del Convento.
    En el primer tramo del mismo muro, se encuentra la entrada a una pequeña cueva excavada en la roca.
    El pavimento, de terrazo moderno, colocado hace escasos años, oculta la lápida sepulcral que ante el altar mayor, existía a la memoria del ermitaño Bibiano Gil (+ 1.905).
    La barbacana frente a la Iglesia, así como el canal de conducción de agua y el estanque de la huerta, son obra del Siglo XVIII

  • Rollo de los Tobares: Se encuentra emplazado a la entrada del pueblo, viniendo por la carretera de Trillo.
    Erigido en el Siglo XVI, de estilo renacentista y realizado en piedra caliza labrada, consta de unas bien delimitadas gradas cuadradas de tres niveles, con salientes en las esquinas de la primera grada, sobre las que se alza una composición clásica formada de basamento cuadrado cajeado, columna cilíndrica con base y fuste compuesto por dos partes, la baja con canales y contracanales y la alta simplemente estriada. Posee capitel con tres breves salientes en forma de ménsulas, uno de los cuales conserva una argolla de piedra de probable utilidad penal, y cuerpo cuadrangular rematado por pequeños módulos cuadrados decrecientes.
    Presenta unos collarines de hierro abrazando el fuste, uno en su tercio superior y otro debajo del capitel. En el remate aparece un elemento metálico que quizá formara parte de una cruz.

  • Rollo de la Fuente del Piejo: Emplazado a la entrada del pueblo, entre la carretera de Guadalajara y el Paseo de la Fuente del Piejo. De estilo renacentista y realizado en piedra caliza labrada, dispone de dos gradas circulares, sobre las que se asienta la columna cilíndrica con basamento, fuste liso y capitel jónico con cimacio decorado con ovas. Encima del capitel se conserva un elemento metálico, que quizá formara parte de una cruz. Posee un collarino de hierro, abrazado al fuste en su tercio superior.

  • Casonas señoriales: Casas solariegas y arquitectura civil popular.
    Existen en Cifuentes varios y muy bellos ejemplos de la arquitectura civil popular. Las casas muestran hoy algunas modificaciones fruto de los abatares del tiempo, de la división entre varios propietarios o, simplemente, por descuido o desidia. Destacamos por su representatividad las siguientes.
    - Casa de Jovellanos; C/ del Remedio 4 esquina Calle el Caño. Siglo XVIII.
    - Casa solariega; C/ del Remedio 30 esquina al Callejón. Siglo XVI.
    - Casa solariega; C/ Las Monjas 8. Siglo XVII.
    - Casa popular alcarreña; C/ Empedrada 13 esquina C/ Traspalacio. Siglo XVII.
    - Casa popular alcarreña; C/ Empedrada 40. Siglos XIV - XV.
    - Casona; C/ Escalerilla 5. Siglo XVII.

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